Increíble, sencillamente increíble.
Cualquier aficionado a las MMA sabía que UFC 236, donde se enfrentaban Max Holloway y Dustin Poirier, por el cinturón interino del peso ligero, e Israel Adesanya y Kelvin Gastelum, por el cinturón interino del peso medio, iba a ser una gran noche.
Pero lo que sucedió en el octógono durante dos medias horas consecutivas, que fue lo que duraron ambas peleas, perteneció a otro mundo, incluso por momentos pareció una ficción.
El octógono se llenó de épica, de bravura, de inteligencia, de técnica, de estrategias y, al final, de mucha sangre.

La pelea estrella de la noche la protagonizaban, en principio, el campeón del peso pluma, Max Holloway, que se estrenaba en el ligero, y Dustin Poirier.
Ambos protagonizaron 25 minutos en los que no pararon de darse puñetazos.
Fue una auténtica guerra en la que, a veces, Holloway parecía haberse calzado el traje de Rocky.
En el primer asalto no hizo más que recibir golpes.
De hecho, recibió tantos que parecía inverosímil que pudiera seguir en pie.

A Holloway, no obstante, lejos de molestarle parecía que le gustaba ese nivel de intercambios, y en más de una ocasión se le escapó alguna sonrisa.
En el segundo asalto, el hawaiano se recuperó un poco, pero Poirier siguió a lo suyo y siguió conectando los mejores golpes.
En cualquier caso, Holloway, que tiene un cardio inagotable, siempre funciona como una línea que crece hasta el infinito, y se hizo con los asaltos tercero y cuarto, aunque en este último se comió un rodillazo que le abrió una brecha que quitaba el hipo.
En el quinto asalto, Poirier empezó a dar muestras de cansancio, pero fue lo suficientemente inteligente para puntuar más que su rival y luego llevárselo a la reja durante los dos últimos minutos en los que murió la pelea.
Los jueces, que debieron quedarse casi sin papel para anotar puntos, decidieron que Poirier había hecho más y mejor y le dieron la pelea.
Khabib Nurmagomedov le espera ahora.

Si la pelea entre Holloway y Poirier fue espectacular, la que protagonizaron Israel Adesanya y Kelvin Gastelum no lo fue menos, con otros 25 minutos de guerra, técnica y valentía del más alto nivel.
De hecho, por fin vimos sufrir a Adesanya, que terminó con la cara como un mapa.
A los puntos, el primer asalto quizás se lo llevó el nigeriano, pero lo cierto es que fue Gastelum el que metió los golpes más duros.
Tanto es así que en alguna ocasión hizo temblar a su rival.
En el segundo asalto, las cosas cambiaron y fue Adesanya quien conectó los mejores golpes, pero el nigeriano demostró que es capaz de defender los derribos de forma solvente frente a un 'wrestler' de categoría como es Gastelum.
El tercer asalto estuvo muy igualado y fue casi una clase magistral de cómo esquivar por parte de Gastelum, que además consiguió derribar, por fin, a Adesanya.
En el cuarto, Gastelum salió a por todas y convirtió el asalto en una preciosa guerra de la que él salió mejor parado.
Incluso cazó a Adesanya con una patada en la cabeza que bien pudo acabar con la pelea.

Pero en el quinto asalto Gastelum se quedó sin gasolina y, aunque puso todo el corazón, el asalto se lo llevó su rival, que le dio un severo castigo, hasta el punto de que casi no podía tenerse en pie.
Los jueces, que siempre dan un especial valor al último asalto, decidieron por unanimidad que el mejor había sido Adesanya.