13 de enero de 2020  • 19:07

El ministro de Transporte, Mario Meoni , anunció esta tarde en la Casa Rosada que está 'trabajando y avanzando' en la 'rescisión' de los contratos por las obras del soterramiento de la línea ferroviaria del Sarmiento.
Precisó que tal como está planteado en los contratos vigentes 'es necesario invertir más de 1500 millones de dólares' y que, 'en el marco de la crisis que existe hoy, no podemos llevar adelante una obra de esas características'.

Además, agregó: 'Como está planteado hoy, es inviable'.
El ministro mantiene diálogo con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para definir cuál será la mejor manera para llevar adelante esa obra en el futuro, aunque para avanzar en ese sentido es necesario hacer una 'rescisión de contrato' que 'no impacte en un juicio millonario contra el Estado'.
El Gobierno cumpliría con un 'reclamo razonable' que pudieran hacer las empresas contratistas a la hora de la rescisión.
'Muchas veces se han tomado decisiones políticas en la Argentina que son impactantes a la hora de un título, pero que después tienen consecuencias económicas muy graves y nosotros no vamos a hacer eso.
Vamos a cuidar los recursos.
Quiero ser muy prudente respecto de esto', señaló Meoni.

Etapas de discusión

Por último el ministro Meoni aclaró que son tres las etapas de discusión:

  • De carácter técnico, sobre cómo se resuelve y se continúa con la obra, que podría ser seguir con el soterramiento de la traza o bien a través de un viaducto (es la idea que analiza el gobierno de la Ciudad).
  • De carácter jurídico, acerca de si es posible esa rescisión sin impacto negativo para el Estado.
  • De índole económica, para ver si lo que se reclama y se demanda es justo o no.

Sobre el posible impacto negativo que pueda llegar a tener la rescisión de contratos, una fuente del Ministerio dijo a LA NACION: 'Es un tema que aún está en análisis.
Lo más importante es no generar ningún perjuicio al Estado.
Lo cierto es que hasta el día de hoy hay un túnel de siete kilómetros que aún no tienen rieles ni estaciones, y hay mucho por pagar'.

El origen de la obra

La obra para soterrar la traza del tren Sarmiento se licitó en 2006, durante la gestión de Néstor Kirchner, y se adjudicó dos años después.
El 23 de diciembre de 2008, ya en la gestión de Cristina Kirchner, se anunció la inversión de 4074 millones de pesos para la iniciación de obras en el primer tramo, Caballito-Ciudadela, que luego se extendió hasta Haedo.
Contaría con una longitud aproximada de 16,67 kilómetros de túnel más sus rampas asociadas.
Luego seguiría el tramo Haedo-Castelar, etapa que tendría una extensión de 3,95 kilómetros.
Por último, el tramo Castelar-Moreno llevaría una longitud aproximada de 14,1 kilómetros de túnel más las rampas asociadas.

La licitación la ganó una unión transitoria de empresas (UTE) integrada por la firma brasileña Odebrecht, la empresa Iecsa, en ese momento propiedad de Ángelo Calcaterra, primo de Mauricio Macri, y las españolas Comsa-EMTE.
Tiempo después, al reconocer el pago de coimas en toda América latina para obtener contratos, Odebrecht tuvo que dejar el consorcio en marzo de 2017 y su lugar fue ocupado por la italiana Ghella.

El gobierno actual quiere desentenderse de financiar la obra, que era la estrategia de la gestión de Cambiemos.

Una fuente cercana al secretario de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad de Buenos Aires, Juan José Méndez, dijo a LA NACION que 'mantienen reuniones entre los equipos de Meoni y los suyos' y que su postura 'es trabajar junto al gobierno nacional para encontrar la mejor solución económica y sustentable que resuelva la interferencia del Sarmiento en el tránsito a nivel, mejorando el servicio del tren, la seguridad vial y la integración de los barrios'.

Por: Silvia Guzmán
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Temas: | Economía

| Mario Meoni
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Fuente: La Nación >> lea el artículo original