14 de enero de 2020  

Para Diego Bustamente y su equipo, la desnutrición infantil no es un hecho lejano que les llega a través de las noticias en los medios.
'Lamentablemente, es una realidad desesperante que vemos todos los días y el motor que nos mueve en nuestro trabajo', dice Diego, presidente y director general de la asociación civil Pata Pila, que nació en 2015 en Salta con el principal objetivo de tratar la mal nutrición y desnutrición infantil.

'Casos como los que se conocieron estos días son mucho más frecuentes de lo que parece.
Cada dos meses tenemos algún caso de un niño que muere.
Sin embargo, como la desnutrición es el contexto y no el diagnóstico de la muerte, porque mueren de diferentes enfermedades, en las actas de defunción aparecen otras causas', asegura Bustamante.

Junto a 38 profesionales -nutricionistas, médicos, pediatras y trabajadores sociales, entre otras especialidades- y unos 50 voluntarios, la ONG acompaña a más de 20 comunidades de las regiones del norte de la provincia de Salta, como Tartagal, Fortín Dragones y Santa Victoria Este (allí tienen presencia en La Puntana, en la frontera con Bolivia, y en Misión La Paz, en el límite con Paraguay).

Atendieron a más de 800 chicos y chicas en situación de riesgo nutricional: 200 fueron dados de alta y otros 600 continúan en tratamiento semanal.

'Aunque algunos de los chicos pertenecen a familias de comunidades guaraníes, la mayoría son wichis, que son las comunidades más críticas, a las que pertenecían los chicos que fallecieron estos días', explica Bustamante.
'El ministro Arroyo estuvo ayer [por anteayer] en La Puntana, donde nosotros atendemos a familias todos los martes', agrega.

Hacinados en ranchos

Con respecto al perfil de las familias que acompañan, todas ellas viven en situación de pobreza extrema, aisladas de los centros urbanos, en condiciones de emergencia habitacional.
'Viven hacinados en ranchos hechos con palos de madera, techos de chapa o plástico y pisos de tierra, literas y pésimas condiciones de higiene.
A veces son 12 personas conviviendo', cuenta Bustamante.

Con respecto al acceso al agua, una de las principales problemáticas señaladas por Arroyo, Bustamante ahonda: 'Muchas comunidades no tienen agua segura.
Algunas municipalidades les acercan cada tanto tachos de agua o van con los camiones atmosféricos a llenarles los tanques'.

Son familias que no cuentan con acompañamiento en términos de acceso de la salud.
'Y olvidate de una oportunidad laboral: no hay desarrollo local ni infraestructura en 200 kilómetros.
La única solución es generar ese desarrollo en las comunidades', dice.

El abordaje que brindan en Pata Pila es amplio.
Acompañan a las madres en forma integral: desde turnos en el hospital hasta el DNI.
En las zonas donde no llegan las ventanillas del Estado, acompañan a las familias para que puedan hacer trámites, derivan a los chicos a hospitales y consiguen leches maternizadas.
'Es un laburazo', resume Bustamante sobre el acompañamiento artesanal.

Por: María Ayuso

Fuente: La Nación >> lea el artículo original