Cuando la ATP anunció las parejas de dobles que iban a resolver la final a favor de España o Serbia, causó sorpresa la ausencia de Rafa Nadal.
Fue Feliciano el que salió a pista junto a Carreño para jugar el punto decisivo y no el balear.
Djokovic, que unos minutos antes le había derrotado para empatar la eliminatoria, sí iba a ser de la partida junto a su amigo Troicki.
Rafa y Francis Roig, capitán de la Selección y entrenador del número uno, hablaron tras el individual.
El manacorí justificó cansancio y el catalán decidió no alinearle.
Rafa fue contundente con su técnico y también con la prensa: “Voy un poco justo de energía y tengo algunas molestias.
Me hacía ilusión pero debo ser honesto conmigo mismo [...] Mi nivel es un poco más bajo que habitualmente, ya que estoy jugando partidos muy largos'.
Aunque es difícil pronosticar qué hubiera sucedido si el español hubiera decidido exprimirse, lo que sí está claro es que Serbia vio ahí una autopista.
La baja de Nadal les allanaba un poco el camino y no desperdiciaron la oportunidad.
Feli y Carreño plantaron cara de forma digna, pero no pudieron hacer nada ante una Serbia desatada.

Nadal fue clave en la conquista de la pasada Davis en la Caja Mágica.
En gran parte, España ganó su sexta 'ensaladera' gracias a él.
Su compromiso con la Armada no ha cambiado, sí su estado físico.
Rafa, que cuando viste los colores del país se motiva, como él mismo ha reconocido, redobló su esfuerzo el pasado mes de noviembre hasta en tres ocasiones para ayudar al combinado nacional a pasar de ronda.
Se encontraba bien, repleto de confianza tras su triunfo en el US Open contra Daniil Medvedev, jugaba en casa y, ante el inminente inicio de las vacaciones para los jugadores, no se guardó nada.
Diferentes circunstancias a las presentes este mes de enero en Sídney.
A Rafa le queda por delante una temporada, que acaba de empezar, muy exigente donde tiene el reto de mantener su posición en el ranking y superar a Roger Federer en 'Grand Slams' por primera vez en su carrera.
Todo eso lo podrá conseguir si cuida su cuerpo.
El historial de Nadal en cuanto a lesiones es largo.
El mallorquin alegó 'molestias' y con el Open de Australia a la vuelta de la esquina no le mereció la pena arriesgar.
Saltó al ruedo en dos encuentros de dobles en la ATP Cup, el domingo le fue imposible.

Falta de descanso

Y no es que no lo sintiera, pues se le vio cariacontecido en el banco mientras sus compañeros intentaban hacer frente a la dupla balcánica, pero escogió la prudencia.
Desde el pasado agosto, Rafa encadena 38 partidos en superficie dura, la que peor le sienta a sus rodillas.
En este tiempo no ha jugado en otro suelo y tampoco es que haya descansado mucho, apenas unos días en diciembre pues regresó a la actividad en una exhibición antes de la Navidad.
A Rafa, por lo tanto, no se le puede reprochar nada.
El cambio de condiciones entre la sede de Perth, donde la Selección disputó la fase de grupos, y Sídney, terreno donde se ha celebrado el último tramo del torneo, es otra de las razones que Rafa consideró este fin de semana.
El calor y la gran humedad de esta última afectó a su rendimiento.
Nadal acabó el partido contra David Goffin totalmente deshidratado y contra De Miñaur en semis no se encontró 100% recuperado.
El enfrentamiento directo contra Djokovic no le dio ni un minuto de respiro y terminó por agotarle.
Con 33 primaveras, dosificar también forma parte del entrenamiento de un deportista profesional.

El español lleva ya dos cursos considerando su calendario, priorizando unas competiciones sobre otras.
Su tío, Toni Nadal, trabajó duro con él para hacerle entender que no todo consistía en jugar aquí y allá.
Con Carlos Moya al frente ahora de su cuerpo técnico, Rafa empezó a aplicarse mejor en este aspecto.
Su tenis también ha evolucionado en este sentido.
Nadal ya no persigue ganar duelos mediante largos intercambios, ahora busca acortar los puntos mediante su servicio (convertido en una de sus principales armas) y un mejor desempeño en la red.
El balear ya no es ese tenista solvente desde fondo de pista que hacía las delicías del público con 'passing shots' tremendos tras correr una maratón, ahora controla mejor otros fundamentos.
Todo ello, en pro de su físico.
Nadal necesita cuidarlo lo máximo posible.
Lo malo para él, que Djokovic ha aprovechado esto para acercarse un poco más en el ranking: ahora está a 520 puntos (al inicio de la competición les separaban 920).

Djokovic recorta

Precisamente, el serbio se ha convertido en esta ATP Cup en el Nadal de la Davis.
Ha llevado a su país a su mayor éxito desde el 2010 haciendo gala de un gran despliegue anaeróbico.
Además, Nole encontró siempre el empuje de la grada.
El público balcánico, muy numeroso, no dejó de alentarle en ningún momento, aspecto que de igual manera aporta un extra a cualquier tenista.
A este respecto, Rafa llegó a quejarse varias veces al juez de silla del ruido en la cancha cada vez que se disponía a efectuar un saque.
Al desgaste físico se le unió el juego mental que los aficionados serbios intentaron consumar contra él.
El manacorí extendió posteriormente su desazón ante los periodistas en una de las mayores rajadas que se le recuerdan: 'Hay veces que determinadas aficiones de algunos países no entienden hacia dónde se dirige el tenis.
Probablemente, piensen que esto es como el fútbol. Ha habido momentos donde ha faltado cierto respeto por parte de algunas partes de la multitud'.

A Rafa le vendrá bien ahora refrescar piernas y cabeza.
Descansará unos días hasta el inicio del Open de Australia, uno de sus retos del año.
No conquista el torneo 'aussie' desde el 2009, pese a que ha llegado a la final hasta en cuatro ocasiones posteriores a la fecha.
Sobre el torneo pesa la posibilidad de que sea aplazado por los graves incendios que están produciéndose en el país.
Nadal no se moverá del continente oceánico, donde pasó Fin de Año, y aguardará.
Su participación en la ATP Cup la cierra con seis victorias y dos derrotas, estas en los últimos tres días.
A buen seguro que, pese a la tristeza por no haber cosechado un nuevo título con España y no acabar convencido de su tenis, sacará conclusiones positivas y recargará pilas para los próximos meses, que se presentan durísimos.
Rafa cierra una puerta, abre otras.