La justicia condenó a la DGE y ordenó pegarle $40 mil a un adolescente por daño moral. El alumno se fracturó haciendo “willy” con su bicicleta en el colegio. Ocurrió en el 2015 en una escuela de Las Heras.

El alumno tenía 12 años en el 2015 y cursaba séptimo grado en la escuela 1173 “Provincia de San Juan” del barrio El Algarrobal, en Las Heras.

Según consta el acta labrada en el establecimiento: “El niño (próximo a cumplir 13 años de edad) se precipitó al suelo en circunstancias de estar efectuando un ‘willy’ con su bicicleta”. La maniobra terminó con una fractura de tibia y peroné y treinta días de reposo. Inmediatamente fue socorrido por docentes y autoridades del colegio. Una ambulancia lo trasladó al Hospital Humberto Notti de la capital provincial.

Su familia presentó una demanda ante la Dirección General de Escuelas (DGE): solicitaba una indemnización por una incapacidad del 12% estimada en 199.434,80 pesos –valiéndose de la fórmula Vuoto y del salario mínimo de la época– y un resarcimiento por daño moral de 40 mil. Desde la aseguradora del colegio y desde la DGE rechazaron la acusación.

Un juez de primera instancia desestimó la demanda. Sostuvo que el alumno perdió el equilibrio solo: lo encuadra bajo la figura de “caso fortuito” o “hecho de la víctima con los caracteres de caso fortuito de imprevisibilidad o inevitabilidad”.

El 11 de noviembre de 2019, cuatro años después del episodio, tres jueces de la Tercera Cámara de Apelaciones en lo Civil resolvieron ordenar el resarcimiento al alumno por 40 mil pesos en concepto de daño moral. La indemnización se impone sobre la Dirección General de Escuelas sin alcanzar a la aseguradora. “La póliza solo cubre muerte, invalidez total o parcial por accidente y gastos de asistencia médica o farmacéutica, por lo que el único rubro por el cual la demanda procede no está alcanzado por la cobertura”, especifica el fallo.

El fallo, firmado por los jueces Sebastián Márquez Lamená, Gustavo Colotto y Claudia Ambrosini, argumenta que el menor fue atendido inmediatamente por personal del colegio, lo que significa que había “dependientes de la institución encargados de la custodia y disciplina del alumnado”. Y no convalida la figura de caso fortuito porque, según el escrito, “la actividad que estaba desarrollando el alumno no era extraña, por lo que no era imprevisible”.

“El proceso no está cerrado. Aún no se ha notificado a la DGE. Una vez que se efectúe dicha notificación la misma va a ser recurrida. Por lo tanto, la DGE no está obligada a pagar ningún tipo de resarcimiento”, explicó el doctor Sconfienza, asesor jurídico del ente.

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