El mamut lanudo tiene el honor de ser uno de los animales más espectaculares que nunca hayan pisado la Tierra.
Hace unos 4.000 años, el último de su especie desaparecía en una isla remota del Océano Ártico.
Ahora, miles de años después, la investigación de un equipo de expertos ha sacado a la luz las posibles causas de su extinción definitiva y los motivos por los que terminó viviendo en uno de los lugares más apartados del mundo.

Todos los expertos coinciden en el que el principio del fin para la especie tuvo lugar con la última Glaciación, hace unos 11.700 años.
El cambio climático que se produjo entonces provocó que, poco a poco, un animal que necesitaba extremo frío fuese perdiendo miembros de su especie y que, los que iban quedando, fueran sufriendo cambios genéticos que les permitieran adaptarse a las nueva condiciones.
Pero terminaron siendo insuficientes.

La desaparición del frío polar de nuestro planeta dio lugar a que los mamuts se extinguieran de Eurasia y América, teniendo que verse obligados a emigrar hacia el norte del planeta.
Las investigaciones determinaron que hace unos 5.700 años vivió en la Isla de San Pablo, en el Mar de Bering, el último de su especie, hasta que algunos años después se encontraron los restos de otro mamut en una zona aún más aislada: la isla Wrangel.

Los análisis confirman que es el último lugar en el que vivió un mamut lanudo, hace más o menos unos 4.000 años, fue en esta pequeña isla, localizada entre el mar de Chukchi y el mar de Siberia Oriental, en mitad del Océano Ártico.
Ahora, un equipo internacional de investigadores dirigido por Laura Arppe, geoquímica del Museo de Historia Natural de Finlandia, ha tratado de estudiar cuáles fueron las razones de su desaparición, encontrándose con algunos detalles curiosos.

Se han basado en el estudio de los isótopos que se han recuperado en los dientes y huesos que se han encontrado de mamuts, comparándolos con otros encontrados en otros puntos del mundo.
Y lo curioso es que, mientras que los hallados en tierra firme sugieren un importante cambio en la dieta en los años previos a su desaparición, los de la Isla de Wrangel no muestran ningún tipo de variación, pero sí mutaciones de ADN relacionados con el metabolismo de las grasas.

Todo apunta a que estos animales se acostumbraron a vivir en condiciones menos duras, por lo que no necesitaban utilizar tanto sus reservas al tener alimento a su alcance.
Y es, precisamente, la razón que explicaría su desaparición: la única manera de que se extinguieran es que hubieran tenido lugar una serie de cambios climáticos que hicieran la comida inaccesible.
O, dicho de otra manera, heladas en invierno que congelaran el suelo.

El mamut lanudo de la Isla de Wrangel consiguió adaptarse a climas más templados después del frío de la última Glaciación, pero no fue capaz de volver a readaptarse al frío que llegó a la zona, lo que le hizo tener el acceso limitado a la comida y al agua potable.
Si a eso se le suma el aumento del nivel del mar, entender por qué desaparecieron los mamuts es sencillo: eso sí, lo hicieron en una remota isla muy cercana a Siberia.