O las investigaciones que han demostrado cómo el contextos nos modifica también biológicamente, tal como ha explicado una y otra vez el neuropasicólogo John Cacioppo: «En la actualidad podemos comenzar a encontrarle sentido a cómo el cerebro dirige el comportamiento social y a su vez a cómo nuestro mundo social influye en nuestro cerebro y en nuestra biología».
Y es que el modo en que los seres humanos nos vemos a nosotros mismos en la adolescencia, y lo que entendemos sobre lo que somos en esa etapa, depende esencialmente de «nuestro grupo» y cómo vivimos nuestro sentido de pertenencia.
Así que volvamos a la idea inicial: ¿Qué pueden hacer los padres en tiempos de pandemia?

No es el momento de empujar para obtener logros

Para quienes necesitan por demanda evolutiva socializarse, en un contexto donde hay que estar alerta por pandemia, luchar por el cambio climático, como poco será necesario por parte de los padres y otros adultos alentarles a que tengan y enfrenten sus propios desafíos, por mínimos que sean, poniendo el foco en cómo son sus procesos, más que en los resultados.

El énfasis en el rendimiento les dice a los hijos que los logros importan más que su persona, y no son tiempos para este tipo de mensajes.
Tal vez con demasiada frecuencia, los padres adoptan el enfoque de poner sus propias expectativas sobre ellos, frenando la oportunidad de que se equivoquen, vuelvan sobre sus pasos, se arrepientan y vuelvan a tomar energía para volver a probar y avanzar.
Y lo cierto es que hoy, más que nunca, vivenciar todos estos aspectos es imprescindible, para fortalecerlos interiormente, para que aprendan a ser flexibles, para que desarrollen la adaptabilidad, y para el desarrollo de la resiliencia.
Poder levantarse tras una caída es lo que da lugar al optimismo, porque se perciben más fuertes, y también la humildad es mayor, y entonces el camino hacia la compasión por los demás, que no es otra cosa que la empatía en acción, se convierte en una verdadera fortaleza.

Haz de tu hijo un líder socio-emocional

¿Y si los padres enseñaran a sus hijos la importancia de expresarse cuando están frustrados o desilusionados? ¿Si les enseñaran a volver a su centro, a su interioridad, antes de exponerse a los demás en una situación de estrés? Esto es una mínima parte de lo que les enseñamos en los cursos de liderazgo juvenil, pero estaría bien que lo enseñaran los padres.
A menudo se los sugiero como entrenamiento a los padres para adaptarse a los cambios que plantea el crecimiento de los hijos, aunque los beneficiados sean éstos en última instancia.

Hoy más que nunca han de practicar aquellos desafíos que les sirvan para afrontar situaciones que en el futuro pudieran resultarles difíciles.
Pero también han de intentar transmitirles que aún las experiencias más complejas son verdaderas oportunidades, y también el entusiasmo cuando las cosas salen mal, y la curiosidad, porque también son verdaderos motores para despertar aquellos aspectos que le servirán en el futuro para caminar en situación de incertidumbre.
Y es necesario hacerlo cada día.

Puede empezar por proponerse apagar el televisor a la hora de la cena, y hablar desde un lugar en que todos se sientan comprometidos, con temas comunes como el cambio climático, o cómo colaborar con un grupo que acción dando ideas simples para ayudar a otras personas frente a las necesidades de la pandemia.
Los hijos necesitan escuchar a los padres, pero ante todo necesitan compartir, exponer sus propios puntos de vista, necesitan no estar de acuerdo y defender sus propias ideas.
Y mientras los padres avancen a su lado, será exactamente ahí donde hallarán su propia brújula ética.

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Fuente: ABC.es >> lea el artículo original